En busca de la consciencia corporal perdida

Tener consciencia corporal te permite sentir lo que sucede en tu cuerpo y reconocer las “señales” que te envía. A través de pequeños gestos o con ligeras modificaciones de tus hábitos podrás darle lo que necesita y evitar lo que le perjudica para satisfacer sus (tus) necesidades de una forma saludable, fluida y en sintonía con lo que te rodea. ¿Quieres saber cómo?

Necesitas conciencia corporal
Decididamente para poder realizar la postura de la fotografía hay que tener una gran consciencia corporal. Hace falta conocer los propios límites, tener un perfecto equilibrio, controlar la musculatura y encontrarse en óptimo estado emocional. Pero ¡No desesperes! No es necesario realizar posturas tan complicadas para mejorar la percepción de ti mism@, de tu cuerpo, tus emociones y poder gozar de una mejor salud y estado de ánimo.

¡Me cuesta mucho relajarme!

En muchas ocasiones, cuando estamos en la consulta y le pedimos a una persona que relaje la cara, deje un brazo “muerto” o caer la cabeza, vemos como una cosa que debería ser natural, poder descansar la musculatura, no resulta tan fácil como esperamos. La persona nos mira, a veces con cierta frustración, y dice: “Me cuesta mucho relajarme”, “No me sale“, “¡Pero si ya lo tengo relajado!”

Mala postura ordenadorEsa dificultad para relajarse denota una desconexión con el propio cuerpo y es fuente de dolencias muy comunes a las que nos hemos acostumbrado: tensión cervical (y los dolores de cabeza que acarrea), dolor dorsal o lumbar, tendinitis, problemas digestivos, golpes “tontos”, cortes o el bruxismo, entre muchos otros.

Por otro lado, puede existir cierta dificultad para reconocer las propias emociones y sentimientos (que también forman parte de nuestro cuerpo tal y como nosotros lo entendemos). Expresiones como “estar de bajón”, “estar rallado”, “estar empanao” nos dicen que algo está mal pero no explican exactamente que ocurre. ¿Estamos frustrad@s? ¿Tristes? ¿Decepcionad@s?

El estado emocional es una de las causas por las que adoptamos posturas lesivas, nos tensionamos o parece que el cuerpo nos pesa una tonelada. El estrés, el desánimo, la frustración, etc. modifican el estado y la “actitud corporal” aunque, en ocasiones no seamos conscientes de ello.

Estas situaciones de “sordera” física y/o emocional pueden tener múltiples causas pero te invitamos a dejarlas a un lado y ponerte manos a la obra para aprender a atenderte y escuchar a tu cuerpo. La recompensa será mucho mejor de lo que esperas.

Beneficios de tener una buena consciencia corporal

Evita tensiones:  sentarte con la espalda arqueada, estar delante del ordenador con los hombros encogidos o conducir apretando el volante de forma exagerada son algunos ejemplos cotidianos de como mantenemos tensiones innecesarias por falta de conexión con nuestro cuerpo y emociones. Estas mismas actividades las puedes realizar con más soltura y sin el desgaste que supone mantener una postura tensa y continuada. Si te acostumbras a percibirla, poco a poco pordrás cambiar el hábito.

vive el presenteVive en el presente: ¿Alguna vez te has dado un golpe tonto (o no tanto) porque estabas con la cabeza en otra parte? ¿Nunca has descubierto que te has cortado y no sabes cómo ni cuando ha sido? Seguro que estás acosumbrad@s a estar haciendo algo y pensando en mil cosas más sin tener consciencia de ti mism@. Esto puede parecer una ventaja porque ahorras tiempo pero hace que no estés centrad@ en lo que haces. En ese estado se pasan por alto sensaciones, realizas movimientos innecesarios y vas acumulando estrés y desgaste energético. Si pones tu atención en sólo una cosa a la vez eres más eficiente, te cansas menos y evitas posibles accidentes.

Prevén enfermedades y molestias:  ¿Cuantas veces has acabado con dolor de cabeza por no parar a tiempo? ¿Alguna vez te has encontrado algo pachuch@, no has hecho caso y al día siguiente has tenido que quedarte en la cama con un señor resfriado? Tu cuerpo te avisa cuando algo no va bien mucho antes de que aparezca el dolor o la enfermedad. Si te acostumbras a escucharte y estar atent@ puedes detectar las señales y tomar las medidas necesarias para evitar males mayores y así no hacer sufrir a tu cuerpo.

comer engullendo perjudica a la digestiónMejora tu digestión: la falta de atención a la hora de comer hace que, en general, se haga demasiado rápido y sin masticar ni ensalivar suficientemente, lo que provoca que los alimentos lleguen poco triturados al estómago influyendo de forma negativa en la digestión y asimilación de los nutrientes. Otro factor a tener en cuenta es la postura. Si durante las comidas o la digestión estás demasiado arquead@, la presión sobre el duodeno, estómago e intestinos, etc. hará que  la función digestiva no se desarrolle como debiera. Llevándote a la boca pequeñas porciones,  masticar y ensalivar en lugar de engullir, y mantener una postura relajada antes y después de las comidas evitas y previenes la acidez, el reflujo y los gases, entre otros desajustes digestivos.

Evita frustraciones, enfrentamientos hostiles y conflictos emocionales: reaccionamos en función a como somos. Es por ello que si no sabemos lo que hay detrás de lo que sentimos, nuestras reacciones pueden no ajustarse a la situación que las ha provocado. Este hecho es el causante de la mayoría de los desencuentros con otras personas o contigo mism@. Si por el contrario, te acostumbras a escucharte, sabrás cuando estás reaccionando (aunque tengas la razón) con desmesura, cuando es mejor retirarse, reflexionar y hablarlo luego o cuando estás siendo injust@, etc. El conocimiento de lo que sientes te permite conducir mejor y más objetivamente las situaciones, lo que te hace vivir más seren@ y por lo tanto más feliz.

respeta tu cuerpoConecta con un mayor respeto por tu cuerpo o lo que es lo mismo, por ti: ¿Te gusta que te respeten? ¿Y si empiezas por respetarte tú? Observar las necesidades, los límites, el sufrimiento, la tensión o el placer del propio cuerpo y tenerlo en cuenta para actuar en consecuencia te va a gustar más de lo que imaginas. Podrás conocer mejor tus límites y descubrirás que la mayoría de ellos no están donde tu crees. En algunos casos la consciencia te hará percibir que, a partir de un punto, exigirte tanto entorpece más que facilita tu objetivo mientras que, otras veces, esa percepción consciente de tu cuerpo favorece el rendimiento del mismo, con lo que alcanzarás a más y mejor, sin perjudicarte y cansándote menos. Es como correr sin lastre y con el viento a favor.

¿Y como consigo todo eso?

Como en todo, la práctica lleva a la maestría. Poco a poco, sin presiones empieza a fijarte en como haces las cosas del día a día. Busca alguna situación, sólo una, en la que no prestes toda la atención necesaria a como te mueves, si mantienes tensión en alguna zona, si estás pensando en otras cosas mientras las haces… Te hemos dado algunos ejemplos y aquí te dejamos algunos más para que puedas empezar a practicar:

¿Hablas por teléfono mientras cocinas? ¿Aguantas despirt@ hasta tarde viendo la televisión aunque estés agotad@? ¿Andas a paso acelerado aunque no llegues tarde? ¿Estás pendiente del móvil mientras lees? ¿Y mientras andas? ¿Te dejas llevar por el mal humor del trabajo cuando llegas a casa?

¿Y en positivo? ¿Repartes el peso de las bolsas de la compra? ¿Estás usando el tipo de calzado que tu pie necesita? ¿Te das cuenta cuando estás comiendo sin hambre? ¿Paras los teléfonos para no ser interrumpid@? ¿Te detienes a tomar aire cuando tu mente está saturada? ¿Tienes en cuenta las reacciones de tu organismo al escoger qué película ver?

Ejercicios para mejorar tu consciencia corporal:

Juega con tu respiración

Túmbate boca arriba y coloca tus manos a ambos lados de las costillas. Déjalas reposar sin apretar y sin que haya tensión en ellas. Si lo necesitas pon un cojín a cada lado para apoyar los brazos.

Cuando estés comod@ sigue respirando normalmente y, a través de tus manos, nota los movimientos de la caja torácica. No te esfuerces en percibir nada especial, simplemente espera y acabarás notando como las costillas suben y bajan. Puedes notar también como se balancean, quizás un lado sube más que otro, incluso puedes notar algún movimiento por debajo de ellas.

Consciencia de la respiraciónDéjate llevar, explora y familiarízate con esos movimientos y, cuando te sientas preparad@, prueba a colocar las manos en alguna otra parte tu cuerpo, por ejemplo en el abdomen, en la cabeza, en la pelvis…. Ahí también puedes notar la respiración y muchos otros movimientos. ¡Disfruta descubriéndote!

La relajación progresiva

Se trata de contraer y relajar los músculos por zonas lo más pequeñas posibles. Pon atención en la diferencia entre el estado de contracción y el de relajación. Seguramente habrá alguna parte con más fuerza, otra la notarás más laxa, más tensa, etc. Lo recomendamos especialmente para aquellas personas a las que les cueste notar su cuerpo, con dificultades para relajarse o que tengan mucha tensión. Este ejercicio es ideal como primera toma de contacto.

3 pequeños ejercicios para tomar conciencia corporal

En el siguiente vídeo Lea Kaufman nos enseña tres miniejercicios para entrenarnos y conseguir una mejor percepción de nosotros y nuestro cuerpo. Te lo recomendamos.

 

Como ya hemos dicho, la mejora de la consciencia corporal es un camino a realizar paso a paso, sin presiones pero con constancia. Te invitamos a probar alguno de los ejercicios que te proponemos y que nos digas como te ha ido. Además te recordamos en método de trabajo contamos con herramientas para ayudarte a mejorar la conciencia de tu propio cuerpo, escuchar los mensajes que te envía y así gozar de una mejor tu salud.

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